A las 8:15 de la noche del 07 de febrero de 2003,una célula terrorista de la cuadrilla Teófilo Forero de las Farc, detonó en el Club del Nogal de Bogotá, un carro-bomba cargado con mas de 200 kilos de explosivos.
En el criminal ataque perdieron la vida 36 personas y resultaron mas de 200 heridos de gravedad. El cobarde atentado contra personas civiles inermes fue planeado por todos los cabecillas del Secretariado de las Farc, con el macabro propósito de "golpear ala burguesía donde más les duele", debido a que los "ricos que van a ese club, son los que financian al ejército burgués que combate a nuestras fuerzas revolucionarias" puntualizó Tirofijo en un mensaje a los demás cabecillas.
Sin embargo, por una imperdonable ligereza del entonces ministro del Interior Fernando Londoño, quien lanzó la hipótesis de presumible participación de otros carteles del narcotráfico diferentes al de las Farc, los terroristas aprovecharon tal coyuntura para negar con total cinismo y descaro absoluto, que ellos tuvieran algo que ver en el monstruoso hecho.
Las investigaciones posteriores demostraron que los miembros de una familia Arellán proveniente del Tolima y de la antigua zona de distensión, fueron los encargados de llevar a cabo el siniestro plan, y que inclusive, James “patamala” ordenó a uno de sus secuaces que activara el explosivo mediante la llamada a un teléfono celular, a sabiendas que uno de los Arellán encargado de entrar el vehículo Megane al parqueadero del club, aún estaba dentro del carro. La razón. El bandido muerto, había sido muy "indisciplinado en los gastos de los recursos de la organización"
Todo se aclaró para las autoridades colombianas con la incautación de los computadores de Raúl Reyes. En uno de los documentos incautados, hay pruebas que un bandido que se identifica con el alias de Toledo y que según los análisis se trataría del lenguaraz periodista Carlos Lozano director del Semanario Voz, órgano de difusión oficial del Partido Comunista (y por extensión de las Farc), escribió eufórico un e-mail dirigido a Raúl Reyes:
—El comunicado de lo de El Nogal es bueno. Abrió las contradicciones. Ahora cobra fuerza la hipótesis de que fue el cartel del Norte del Valle. En el nivel internacional le resta fuerza a la campaña de Uribe Vélez con el terrorismo—
Seis días después, Raúl Reyes expresó por escrito a los demás miembros del Secretariado, su satisfacción por el atentado. Con esta comunicación no quedó ninguna duda acerca de la autoría del crimen por parte de las Farc.
—Camaradas del Secretariado. Va mi saludo comunista. Adiciono análisis nota recibida de Lozano. Encuentro acertado nuestro análisis en cuanto al evidente desespero de Uribe y la cúpula militar por la ausencia de resultados y las crecientes presiones...—
—Considero pertinente estudiar de nuestra parte la conveniencia política de negar responsabilidades en la formidable acción sobre El Nogal, para crearles al Estado, al gobierno y a los gringos mayores contradicciones internas, aprovechando que los servicios de inteligencia no han sido capaces de detener a nadie ni poseen otras pruebas contra las Farc—
Un grupo de ciudadanos afectados por el narcoterrorismo comunista convocó para el 7 de febrero de 2010 una concentración pacífica, para recordar a Colombia y al mundo, que en el club El Nogal las Farc masacraron a 36 colombianos, de la misma forma que lo hacen a diario en diferentes puntos de la geografía nacional.
Es de suponer que la protesta llamará al atención de los magistrados de la Corte Suprema, para que dejan a un lado la oposición política al actual gobierno y actúen en derecho contra los hampones de cuello blanco vinculados a la Farcpolítica, no solo en los computadores de Reyes, sino en los demás ordenadores hallados en los campamentos de Lozada, Martín Caballero, Acacio, John 40, Felipe Rincón, la Pilosa, etc.
Desde luego, la concentración de víctimas del narcoterrorismo comunista en Colombia, también pretende recordar a los indiferentes, que hay 23 militares y policías secuestrados desde hace varios años. Que mentes retorcidas y siniestras como las de Alfonso Cano o el mono Jojoy no los van a liberar de buena voluntad, pues cuentan con el respaldo político de Lula, Chávez, Correa, los Kirchner, Evo, Ortega, Mujica, Lugo y los partidos comunistas del continente, ansiosos de legitimar a las Farc, de otorgarles estatus de beligerancia y apoyar la ofensiva final del terrorismo contra la libertad en Colombia.
Pero además, afirman los organizadores de la protesta, que este es el grito ahogado de millones de colombianos, que no tienen acceso a los medios de comunicación, ni a la academia, ni a las cortes, ni a los estamentos gubernamentales, ni a las embajadas, para que la amnesia consuetudinaria de este país, no cubra con el manto del olvido, el holocausto causado durante cinco décadas por el brazo armado de los "camaradas" en su guerra contra Colombia.
El momento es oportuno para actuar en diferentes campos de la vida nacional y pasar de las palabras y las buenas intenciones a los hechos concretos. Serían muy positivas acciones de este tinte:
1. Creación de un museo abierto al público con subsedes en Cali, Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bucaramanga; que describa con detalle el holocausto producto del terrorismo comunista contra Colombia, en el que haya fotografías, videos, libros, recortes de prensa, audios, y testimonios de todas las víctimas de las atrocidades de las Farc.
2. Abrir sendas investigaciones por genocidio contra las Farc y el Partido Comunista Colombiano, en instancias penales nacionales e internacionales Si alguna institución seria se dedica a recolectar y acopiar pruebas concretas, es innegable que existe en todo el territorio nacional, material suficiente para demostrar que de manera sistemática las cuadrillas de las Farc han asesinado, torturado y desplazado a millones de campesinos, gentes humildes, comerciantes, ganaderos, estudiantes, etc, lo que en sumatoria constituye un delito de lesa humanidad.
3. Incrementar la propaganda táctica y estratégica que induzca a la deserción de los terroristas con armas, municiones y los preciados computadores, o para que los cabecillas de las cuadrillas renuncien al terrorismo fariano, entren en sensatez y se entreguen ante las autoridades con sus subalternos y todo el material que posean.
4. Es hora que la justicia colombiana actúe con contundencia similar y sin desbalances contra los criminales de la parapolítica y contra los hampones de cuello blanco, que enmascarados en ONG´s de fachada sirven de legitimadores de las Farc.
5. También es hora de exigir a los candidatos presidenciales que se pronuncien con claridad al respecto, pues hasta la fecha no se ve en ellos, deseo distinto al de tomar las riendas del poder, para volver a las aciagas épocas de Betancur, barco, Gaviria, Samper y Pastrana.
6. Así como se gestó la séptima papeleta y en este momento se habla hasta la saciedad del referendo reeleccionista, sería definitivo que al lado de los tarjetones de las próximas elecciones se nos preguntara a los colombianos, si queremos que las Farc entreguen las armas y se sometan a la justicia y si queremos que entreguen a los secuestrados sin necesidad que los mal llamados colombianos por la paz pretendan legitimarlos al unísono con el Foro de Sao Paulo.
De seguro que sería abrumadora la votación para decirle a las Farc, que ellos no representan al pueblo colombiano sino a los intereses del Partido Comunista y que Colombia quiere libres a los secuestrados, sin la presencia manipuladora de Teodora, de monseñores ansiosos de publicidad, y de estultos que hacen el juego a los terroristas.
Que el luctuoso aniversario de los siete años del ataque terrorista contra el club El Nogal, sea un referente para que el país entero reaccione, para que la ciudadanía vuelva de manera masiva a las calles a refrendar la decisión popular del 4 de febrero de 2008: No mas Farc, no mas terrorismo comunista contra Colombia y si al desarrollo integral, a la armonía y a la integración del país al mundo globalizado y no al estrecho callejón marxista-leninista, que pese a ver la tragedia del pueblo cubano o la debacle venezolana, sigue empecinado en que el totalitarismo es bueno y que las Farc son la solución a los mismos problemas que estos terroristas y los politiqueros corruptos han causado a Colombia.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.com
Analista de asuntos estratégicos.
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sábado, 6 de fevereiro de 2010
terça-feira, 21 de abril de 2009
Criminal manipulación para liberar al cabo Moncayo y los demás secuestrados
El siguiente acto del sainete propagandístico y politiquero montado por las Farc y sus áulicos, es el morboso anuncio de la liberación del cabo Moncayo, secuestrado hace más de once años en el Cerro Patascoy. Tiene toda la razón el Presidente Uribe al contestar enfadado que lo correcto es que nunca ha debido ser secuestrado.
Las Farc y sus cómplices internacionales de Caracas, La Habana, Quito, Managua, La Paz, Buenos Aires y Brasilia, jugaron un as pero perdieron la partida. Pretendían utilizar la reciente Cumbre de las Américas para resarcir el cacareado y reiterativo consenso de los comunistas del Foro de Sao Paulo, según el cual, es urgente "la paz" para Colombia a partir del amañado acuerdo humanitario que les quite el rótulo de terroristas.
Pero el inusitado protagonismo del presidente norteamericano Barack Obama, opacó a los demás y dejó en segundo lugar y sin protagonismo mediático, al audaz flechazo de las Farc. Esa y no otra es la razón por la que lafigura visible de Colombianos por la Paz, insiste en que el gobierno es el que está demorado.
Se les desbarató el plan. Igual que cuando no tenían al niño Emanuel, o cuando fueron capturados en Bogotá tres terroristas con las pruebas de superveniencia de Ingrid Betancur y otros secuestrados; o cuando fue abatido Raúl Reyes y los analistas de inteligencia descifraron los gravísimos secretos registrados en los computadores del cabecilla y la forma como venía en marcha el complot contra Colombia.
La artificiosa etapa anterior a la anunciada liberación de Moncayo, no es nada diferente a las estratagemas publicitarias descubiertas en los computadores de Reyes, en aras de lograr el reconocimiento de beligerancia de las Farc.
Tampoco es nada diferente a las líneas de acción dispuestas en el Plan Estratégico del grupo terrorista. Nada distinto a los quiméricos sueños de los jurásicos marxistas-leninistas de tomar el poder en Colombia por medio de la combinación de todas las formas de lucha, para implantar una sanguinaria dictadura comunista similar a la cubana.
Y los actores de reparto del sainete, vuelven a ser los mismos. El presidente Lula, con su actitud de "yo no fui, todo fue a mis espaldas y yo lo único que quiero es la paz de Colombia", desarrolla un papel protagónico en el teatral escenario.
Como buen comunista, el presidente brasileño sigue aferrado a las ideas del proletariado triunfante, a la supresión del capitalismo así haya que utilizarlo como un medio para lograr el fin, a la unidad marxista-leninista de todos los gobiernos latinoamericanos y a destruir por todos los medios el capitalismo del llamado imperio norteamericano.
Por su parte, los autodenominados Colombianos por la Paz, también cumplen su parte en el reparto actoral. En lugar de forzar a las Farc a que liberen a todos los secuestrados sin contraprestaciones, y de paso convencerlos para que se sometan a la ley de justicia y paz, su locuaz representante tiene el descaro de hablar de los "prisioneros de guerra", "las Farc ejército del pueblo", "el comandante Cano" y otras perlas que solo sirven para refrendar su afinidad ideológica y su parte en el show.
Ni a los terroristas ni a los "pacifistas" del sui generis grupo Colombianos por la Paz, pareciera importarles un ápice el dolor de los secuestrados. Unos y otros se tapan con la misma cobija y por el contrario, se evidencia que están amangulados para hacer las entregas a cuentagotas, con misterios, con improperios y descalificaciones contra el gobierno nacional, con retardos calculados, con la búsqueda de padrinos internacionales, con despliegue mediático y con la obvia intención que la audaz mediación postule al o a la candidata a la Presidencia, proyectada a ser el presidente(a), que negocia con los terroristas la desmovilización de sus estructuras, a cambio del gobierno de transición hacia el gobierno integrado al socialismo del siglo XXI, que pulula en el continente.
Si fuera cierto que a los llamados Colombianos por la Paz, les interesara la paz y el bienestar de los compatriotas, no actuarían como multiplicadores del caballo de Troya que se esconde en la propuesta del acuerdo humanitario tendiente a legitimar a los terroristas, ni se prestarían para que las Farc abusen de la estupidez funcional del papá del cabo Moncayo, quien igual a la mamá de Ingrid Betancur, se dedicó a despotricar del Presidente Uribe, en lugar de asediar a los terroristas que han secuestrado, torturado y maltratado a su hijo.
Los "intelectuales" de izquierda que se identifican como Colombianos pacifistas amigos de Colombia, no son imbéciles. Por el contrario son personas con los cinco sentidos en orden. Por lo tanto, saben y entienden, que las liberaciones a cuentagotas, son una macabra y siniestra manipulación del dolor humano. Conscientes o inconscientes hacen parte del síndrome de Estocolmo colectivo, que quieren imponer los terroristas a todos los colombianos.
Por esa razón es incomprensible que se presten para semejante monstruosidad. Si de verdad son amigos de Colombia y en realidad quieren la paz, entonces que lo demuestren con hechos concretos; más que con "mediaciones humanitarias" que esconden artilugios publicitarios. La única opción pacifista es la desmovilización de los terroristas, y a eso es que debieran apuntarle, quienes en aras de sacar del camino al presidente Uribe, juegan a Dios y al diablo, sin importarles que con sus actitud maniquea hacen parte de la descomposición política del país y el futuro de la institucionalidad.
Es hora que tanto los alebrestados antiuribistas y los indiferentes, se den cuenta que el presidente Uribe no es el problema, que las Farc no son la solución a los males estructurales del país, y que legitimarlos no contribuye a nada, pues los terroristas no representan a nadie más que al arcaico partido comunista colombiano.
Si Colombia entera se manifestó de manera multitudinaria contra las Farc y exigió la liberación incondicional de todos los secuestrados, como verdadera muestra de paz, la obligación de quienes se auto denominaron "colombianos por la paz" en supuesta representación del sentir popular, debe ser de respaldo al país y el cumplimiento irrestricto de un claro mandato colectivo de la nación.
Por dicha razón, es hora que Colombia deje atrás el silencio y exija a los terroristas que liberen al cabo Moncayo y a los demás secuestrados, sin actos propagandísticos, sin mediadores mañosos como Lula y sin la torva intención de Chávez, Correa y Ortega de legitimar a las Farc y sin la estupidez funcional de quienes creen que hacen un gran favor al país, con tanto show innecesario. Ese sería el final del sainete...
Y también es hora que el profesor Moncayo recapacite hacia donde debe apuntar la artillería, pues lo más seguro es que alebrestado por los secuestradores, su hijo va a salir a repetir las mismas frases ordenadas por las Farc que dijeron Luis Eladio Pérez, Alan Jara y Sigifredo López, para presionar al gobierno colombiano que la única opción es el canje humanitario, en las condiciones que imponen los terroristas.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.co.nr
Las Farc y sus cómplices internacionales de Caracas, La Habana, Quito, Managua, La Paz, Buenos Aires y Brasilia, jugaron un as pero perdieron la partida. Pretendían utilizar la reciente Cumbre de las Américas para resarcir el cacareado y reiterativo consenso de los comunistas del Foro de Sao Paulo, según el cual, es urgente "la paz" para Colombia a partir del amañado acuerdo humanitario que les quite el rótulo de terroristas.
Pero el inusitado protagonismo del presidente norteamericano Barack Obama, opacó a los demás y dejó en segundo lugar y sin protagonismo mediático, al audaz flechazo de las Farc. Esa y no otra es la razón por la que lafigura visible de Colombianos por la Paz, insiste en que el gobierno es el que está demorado.
Se les desbarató el plan. Igual que cuando no tenían al niño Emanuel, o cuando fueron capturados en Bogotá tres terroristas con las pruebas de superveniencia de Ingrid Betancur y otros secuestrados; o cuando fue abatido Raúl Reyes y los analistas de inteligencia descifraron los gravísimos secretos registrados en los computadores del cabecilla y la forma como venía en marcha el complot contra Colombia.
La artificiosa etapa anterior a la anunciada liberación de Moncayo, no es nada diferente a las estratagemas publicitarias descubiertas en los computadores de Reyes, en aras de lograr el reconocimiento de beligerancia de las Farc.
Tampoco es nada diferente a las líneas de acción dispuestas en el Plan Estratégico del grupo terrorista. Nada distinto a los quiméricos sueños de los jurásicos marxistas-leninistas de tomar el poder en Colombia por medio de la combinación de todas las formas de lucha, para implantar una sanguinaria dictadura comunista similar a la cubana.
Y los actores de reparto del sainete, vuelven a ser los mismos. El presidente Lula, con su actitud de "yo no fui, todo fue a mis espaldas y yo lo único que quiero es la paz de Colombia", desarrolla un papel protagónico en el teatral escenario.
Como buen comunista, el presidente brasileño sigue aferrado a las ideas del proletariado triunfante, a la supresión del capitalismo así haya que utilizarlo como un medio para lograr el fin, a la unidad marxista-leninista de todos los gobiernos latinoamericanos y a destruir por todos los medios el capitalismo del llamado imperio norteamericano.
Por su parte, los autodenominados Colombianos por la Paz, también cumplen su parte en el reparto actoral. En lugar de forzar a las Farc a que liberen a todos los secuestrados sin contraprestaciones, y de paso convencerlos para que se sometan a la ley de justicia y paz, su locuaz representante tiene el descaro de hablar de los "prisioneros de guerra", "las Farc ejército del pueblo", "el comandante Cano" y otras perlas que solo sirven para refrendar su afinidad ideológica y su parte en el show.
Ni a los terroristas ni a los "pacifistas" del sui generis grupo Colombianos por la Paz, pareciera importarles un ápice el dolor de los secuestrados. Unos y otros se tapan con la misma cobija y por el contrario, se evidencia que están amangulados para hacer las entregas a cuentagotas, con misterios, con improperios y descalificaciones contra el gobierno nacional, con retardos calculados, con la búsqueda de padrinos internacionales, con despliegue mediático y con la obvia intención que la audaz mediación postule al o a la candidata a la Presidencia, proyectada a ser el presidente(a), que negocia con los terroristas la desmovilización de sus estructuras, a cambio del gobierno de transición hacia el gobierno integrado al socialismo del siglo XXI, que pulula en el continente.
Si fuera cierto que a los llamados Colombianos por la Paz, les interesara la paz y el bienestar de los compatriotas, no actuarían como multiplicadores del caballo de Troya que se esconde en la propuesta del acuerdo humanitario tendiente a legitimar a los terroristas, ni se prestarían para que las Farc abusen de la estupidez funcional del papá del cabo Moncayo, quien igual a la mamá de Ingrid Betancur, se dedicó a despotricar del Presidente Uribe, en lugar de asediar a los terroristas que han secuestrado, torturado y maltratado a su hijo.
Los "intelectuales" de izquierda que se identifican como Colombianos pacifistas amigos de Colombia, no son imbéciles. Por el contrario son personas con los cinco sentidos en orden. Por lo tanto, saben y entienden, que las liberaciones a cuentagotas, son una macabra y siniestra manipulación del dolor humano. Conscientes o inconscientes hacen parte del síndrome de Estocolmo colectivo, que quieren imponer los terroristas a todos los colombianos.
Por esa razón es incomprensible que se presten para semejante monstruosidad. Si de verdad son amigos de Colombia y en realidad quieren la paz, entonces que lo demuestren con hechos concretos; más que con "mediaciones humanitarias" que esconden artilugios publicitarios. La única opción pacifista es la desmovilización de los terroristas, y a eso es que debieran apuntarle, quienes en aras de sacar del camino al presidente Uribe, juegan a Dios y al diablo, sin importarles que con sus actitud maniquea hacen parte de la descomposición política del país y el futuro de la institucionalidad.
Es hora que tanto los alebrestados antiuribistas y los indiferentes, se den cuenta que el presidente Uribe no es el problema, que las Farc no son la solución a los males estructurales del país, y que legitimarlos no contribuye a nada, pues los terroristas no representan a nadie más que al arcaico partido comunista colombiano.
Si Colombia entera se manifestó de manera multitudinaria contra las Farc y exigió la liberación incondicional de todos los secuestrados, como verdadera muestra de paz, la obligación de quienes se auto denominaron "colombianos por la paz" en supuesta representación del sentir popular, debe ser de respaldo al país y el cumplimiento irrestricto de un claro mandato colectivo de la nación.
Por dicha razón, es hora que Colombia deje atrás el silencio y exija a los terroristas que liberen al cabo Moncayo y a los demás secuestrados, sin actos propagandísticos, sin mediadores mañosos como Lula y sin la torva intención de Chávez, Correa y Ortega de legitimar a las Farc y sin la estupidez funcional de quienes creen que hacen un gran favor al país, con tanto show innecesario. Ese sería el final del sainete...
Y también es hora que el profesor Moncayo recapacite hacia donde debe apuntar la artillería, pues lo más seguro es que alebrestado por los secuestradores, su hijo va a salir a repetir las mismas frases ordenadas por las Farc que dijeron Luis Eladio Pérez, Alan Jara y Sigifredo López, para presionar al gobierno colombiano que la única opción es el canje humanitario, en las condiciones que imponen los terroristas.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
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sábado, 21 de março de 2009
¿Qué pasó con las investigaciones de la Farcpolítica?
En un país como Colombia, acostumbrado a escuchar el trillado argumento de las exhaustivas investigaciones penales, de las cuales casi nunca se conocen resultados concretos, estamos en el momento oportuno que la Fiscalía General de la Nación y las Altas Cortes encargadas de tomar decisiones de fondo frente al escabroso tema, no solo salgan ante los medios de comunicación a hacer auto-publicidad, sino a mostrar resultados concretos en relación con los implicados en la Farc-política.
Los hechos fueron incontrovertibles. Los archivos electrónicos hallados en los computadores de Raúl Reyes demostraron serios nexos de varios controvertidos personajes colombianos con los terroristas de las Farc. Producto de esos nexos, la pastusa viajera alias Sara, terminó encarcelada, pero en otros casos hay una sospechosa demora.
Los demás implicados siguen tan campantes, como si se cumpliera una vez mas el desagradable adagio que la ley es para los de ruana. Nadie se explica en sana lógica porque la pastusa si fue a la cárcel y los demás implicados no. O porqué la Fiscalía y las cortes han sido tan acuciosos en encarcelar y perseguir a los vinculados en la parapolítica, mientras que a los cómplices de las Farc, no se les judicializa con la misma vehemencia y con la misma prontitud.
Unos y otros son terroristas, delincuentes, y a la vez responsables de la violencia irracional que asedia a Colombia. Por lo tanto, no puede haber diferenciaciones o marcados sentimentalismos ideológicos a favor de los farianos. Es algo similar a la bobería repetitiva de los sabihondos analistas y comunicadores sociales, a quienes se les llena la boca vociferando en contra del dictador Augusto Pinochet, a la vez que son condesciendes con el presidente Fidel Castro….
Es hora que la academia, los medios de comunicación y las instancias judiciales se sacudan. Que cada quien cumpla con lo suyo. Que la Procuraduría encargada por norma constitucional de vigilar la conducta de los funcionarios públicos, meta baza en el asunto. Que los superiores jerárquicos de quienes deben fallar en derecho en cada caso relativo a la Farcpolítica, utilicen las medidas coercitivas del Código Disciplinario Único o de las medidas a que hubiere lugar, para que no vaya a haber impunidad, derivada del ya conocido argumento-disculpa de la falta de pruebas o del vencimiento de términos.
Surge la sospecha que la intencional dilación de estos procesos obedece a que la acción eficaz, eficiente y efectiva contra los bandidos de cuello blanco que actúan en sórdida manguala con la s Farc, tiene implicaciones superiores al ámbito de la esfera nacional de la lucha contra el terrorismo.
Probar los nexos con las Farc de los personajes colombianos mencionados en los computadores de Reyes, como ya sucedió con la pastusa Sara, sería otra herramienta valiosa para certificar por medio de otra vertiente, que los archivos son verídicos y que desde luego que son ciertos, los nexos con los terroristas colombianos por parte de los presidentes Lula, Chávez, Correa, Morales, Ortega y las Ongs citadas en los emails que enviaba y recibía Reyes, los cuáles han sido descifrados por los organismos de seguridad colombianos.
Sería ingenuo creer que Correa y Chávez no han movido sus fichas incrustadas en el Partido Comunista Colombiano, para torpedear las investigaciones de la Farcpolítica, pues saben que si se caen estos procesos, tendrán un as estratégico debajo de la manga, para decir que los contenidos de los computadores de Reyes eran falsos, así la Interpol confirme que los textos no fueron alterados en ningún sentido.
Es hora que la Fiscalía General, los jueces de la república y las Altas Cortes que por razón de sus funciones les corresponda, desaten la madeja de estas enmarañadas investigaciones. Es increíble por ejemplo, que desde hace muchos años, cada vez que se captura o da de baja a un terrorista de cierto nivel de mando dentro de las Farc, en todos los casos sin excepción su prontuario indica que inició la incorporación al grupo delictivo por medio de la Juventud Comunista (Juco) o del Partido Comunista Colombiano (PCC), o de los sindicatos profarianos. Sin embargo las autoridades judiciales miran para otra otro lado y nunca vinculan a los camaradas del PCC a las investigaciones.
Igual que en el caso de Samper con el cartel de Cali, pareciera ser que las regionales de los camaradas, tienen nexos con las Farc, a espaldas del jurásico Comité Central Partido Comunista. Lástima que ya no vive Jaime Garzón, para que dramatizara está realidad en su célebre espacio “En Quac también hay tiempo para el humor”.
Basta con abrir cualquier edición del semanario Voz, órgano de difusión oficial del partido Comunista. Su contenido es pro-subversivo, panfletario, incendiario y coincidente con las tesis de las Farc. No solo en la estratagema de la combinación de las formas de lucha, sino en lo programático, en lo ideológico y en lo procedimental.
No obstante, ni el Fiscal General de la nación, ni los jueces de conocimiento, ni los doctos magistrados encargados de hacer cumplir la ley, se dan por aludidos, ni mucho menos cumplen con su deber de iniciar las investigaciones de oficio, de sustanciarlas y de aplicar el imperio de la ley, contra quienes en irónica contraposición, pretenden derrocar el estado de derecho y suplantarlos por los tribunales de justicia revolucionaria comunista. En realidad no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.
De contera, la Procuraduría General de la Nación, el Congreso de la República, la Defensoría del Pueblo y demás organismos de control o vigilancia, tampoco hacen nada para que haya justicia. Todos se tapan con la misma cobija de la ineficiencia colectiva y la indiferencia consentida frente a los destinos de Colombia.
Por otro lado pareciera ser que fueran intocables los jueces y magistrados venales, que de manera inexplicable, han hecho caso omiso de sus obligaciones legales y morales a lo largo de más de cincuenta años de terrorismo comunista contra la sociedad colombiana. Por ejemplo, nadie se ha atrevido a denunciar ante las instancias respectivas a aquellos funcionarios de la rama jurisdiccional, cuyos fallos han sido sesgados y proclives al ideario subversivo.
Verbigracia los amañados fallos de Pardo Leal cuando se juzgó la cúpula del Eln en los años sesenta y setenta. O la exoneración al terrorista Jairo Capera del M-19 cuando asesinó a sangre fría unos soldados en el Caquetá; o la mas sesgada de todas las decisiones jurídicas de la historia reciente del país: Navarro, Petro, Patiño, Vera Grave, Bustamante y los demás terroristas del M-19 responsables directos e indirectos del holocausto en el Palacio de Justicia y causantes de todos los aberrantes hechos que de su acción se derivaron, hoy son honorables senadores, distinguidos funcionarios públicos, uno es gobernador, y otro es un columnista moralista.
Mientras tanto quienes salvaron la república del inminente naufragio conexo con la debilidad de carácter e ingobernabilidad de Belisario Betancur, hoy están sindicados ante la picota pública por acusaciones diversas.
Y mucho mas.
Ojalá que este llamado de atención llegue a los directivos de los medios de comunicación, a los decanos de las facultades universitarias, al Presidente de la República, a los honorables congresistas, al Fiscal Iguarán, al Procurador Ordóñez, para que no haya mas congresistas parapolíticos o farcopolíticos, ni brujos en la Fiscalía, ni funcionarios del CTI al servicio de los delincuentes como lo denunció Plinio Apuleyo Mendoza hace unos días en otra columna de este diario.
Pero además para que no se repita el espectáculo circense de ver al Fiscal Iguarán asistir como invitado de honor, a un homenaje a una de las personas investigadas por evidentes implicaciones en la Farcpolítica.
Que se investigue a los implicados en la parapolítica, que sobre ellos caiga sin contemplaciones el peso de la ley, que paguen por los daños causados a Colombia, que reparen a las víctimas y todo lo que la ley obligue a cumplir…. Sin contemplaciones!!!!!, Pero también que ese dinamismo, esa energía abrumadora, ese despliegue de protagonismo mediático y de supuesta eficiencia laboral de jueces y magistrados, vaya lanza en ristre con fortaleza contra las Farc, contra los denunciados por Farcpolítica, contra los integrantes del Partido Comunista Clandestino y el Movimiento Bolivariano infiltrados en el Polo Democrático y los sindicatos.
Tanto el Fiscal, como los magistrados, como los jueces de la república están obligados a entender que la guerra de las Farc, es un proceso revolucionario que pretende la toma del poder para suplantar todo el actual esquema de gobierno, legislación y justicia, por un sistema comunista calcado de Cuba y cofinanciado por la coca y el gobierno de Venezuela.
Las Farc están guerra contra el orden normativo actual. En el hipotético caso que tomaran el poder, no dejarían viva ninguna cabeza contraria a su línea ideológica. Asi son los procesos de la violencia y el terrorismo comunista. Esto significa que hay una agresión en ciernes.
Es hora que todos los funcionarios de la rama jurisdiccional y la Fiscalía, se alejen de la estupidez funcional, que cumplan a cabalidad sus funciones constitucionales, y que en consecuencia, reaccionen y judicialicen a todos los complotados que desde dentro y fuera del país, conspiran contra la institucionalidad, el Estado de Derecho, la soberanía colombiana y el destino de nuestro país.
En este sentido urgen las decisiones de fondo en torno al tema de la Farcpolítica, sin importar quien deba enfrentar cargos ante los tribunales legítimos.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.co.nr
Los hechos fueron incontrovertibles. Los archivos electrónicos hallados en los computadores de Raúl Reyes demostraron serios nexos de varios controvertidos personajes colombianos con los terroristas de las Farc. Producto de esos nexos, la pastusa viajera alias Sara, terminó encarcelada, pero en otros casos hay una sospechosa demora.
Los demás implicados siguen tan campantes, como si se cumpliera una vez mas el desagradable adagio que la ley es para los de ruana. Nadie se explica en sana lógica porque la pastusa si fue a la cárcel y los demás implicados no. O porqué la Fiscalía y las cortes han sido tan acuciosos en encarcelar y perseguir a los vinculados en la parapolítica, mientras que a los cómplices de las Farc, no se les judicializa con la misma vehemencia y con la misma prontitud.
Unos y otros son terroristas, delincuentes, y a la vez responsables de la violencia irracional que asedia a Colombia. Por lo tanto, no puede haber diferenciaciones o marcados sentimentalismos ideológicos a favor de los farianos. Es algo similar a la bobería repetitiva de los sabihondos analistas y comunicadores sociales, a quienes se les llena la boca vociferando en contra del dictador Augusto Pinochet, a la vez que son condesciendes con el presidente Fidel Castro….
Es hora que la academia, los medios de comunicación y las instancias judiciales se sacudan. Que cada quien cumpla con lo suyo. Que la Procuraduría encargada por norma constitucional de vigilar la conducta de los funcionarios públicos, meta baza en el asunto. Que los superiores jerárquicos de quienes deben fallar en derecho en cada caso relativo a la Farcpolítica, utilicen las medidas coercitivas del Código Disciplinario Único o de las medidas a que hubiere lugar, para que no vaya a haber impunidad, derivada del ya conocido argumento-disculpa de la falta de pruebas o del vencimiento de términos.
Surge la sospecha que la intencional dilación de estos procesos obedece a que la acción eficaz, eficiente y efectiva contra los bandidos de cuello blanco que actúan en sórdida manguala con la s Farc, tiene implicaciones superiores al ámbito de la esfera nacional de la lucha contra el terrorismo.
Probar los nexos con las Farc de los personajes colombianos mencionados en los computadores de Reyes, como ya sucedió con la pastusa Sara, sería otra herramienta valiosa para certificar por medio de otra vertiente, que los archivos son verídicos y que desde luego que son ciertos, los nexos con los terroristas colombianos por parte de los presidentes Lula, Chávez, Correa, Morales, Ortega y las Ongs citadas en los emails que enviaba y recibía Reyes, los cuáles han sido descifrados por los organismos de seguridad colombianos.
Sería ingenuo creer que Correa y Chávez no han movido sus fichas incrustadas en el Partido Comunista Colombiano, para torpedear las investigaciones de la Farcpolítica, pues saben que si se caen estos procesos, tendrán un as estratégico debajo de la manga, para decir que los contenidos de los computadores de Reyes eran falsos, así la Interpol confirme que los textos no fueron alterados en ningún sentido.
Es hora que la Fiscalía General, los jueces de la república y las Altas Cortes que por razón de sus funciones les corresponda, desaten la madeja de estas enmarañadas investigaciones. Es increíble por ejemplo, que desde hace muchos años, cada vez que se captura o da de baja a un terrorista de cierto nivel de mando dentro de las Farc, en todos los casos sin excepción su prontuario indica que inició la incorporación al grupo delictivo por medio de la Juventud Comunista (Juco) o del Partido Comunista Colombiano (PCC), o de los sindicatos profarianos. Sin embargo las autoridades judiciales miran para otra otro lado y nunca vinculan a los camaradas del PCC a las investigaciones.
Igual que en el caso de Samper con el cartel de Cali, pareciera ser que las regionales de los camaradas, tienen nexos con las Farc, a espaldas del jurásico Comité Central Partido Comunista. Lástima que ya no vive Jaime Garzón, para que dramatizara está realidad en su célebre espacio “En Quac también hay tiempo para el humor”.
Basta con abrir cualquier edición del semanario Voz, órgano de difusión oficial del partido Comunista. Su contenido es pro-subversivo, panfletario, incendiario y coincidente con las tesis de las Farc. No solo en la estratagema de la combinación de las formas de lucha, sino en lo programático, en lo ideológico y en lo procedimental.
No obstante, ni el Fiscal General de la nación, ni los jueces de conocimiento, ni los doctos magistrados encargados de hacer cumplir la ley, se dan por aludidos, ni mucho menos cumplen con su deber de iniciar las investigaciones de oficio, de sustanciarlas y de aplicar el imperio de la ley, contra quienes en irónica contraposición, pretenden derrocar el estado de derecho y suplantarlos por los tribunales de justicia revolucionaria comunista. En realidad no hay peor ciego que aquel que no quiere ver.
De contera, la Procuraduría General de la Nación, el Congreso de la República, la Defensoría del Pueblo y demás organismos de control o vigilancia, tampoco hacen nada para que haya justicia. Todos se tapan con la misma cobija de la ineficiencia colectiva y la indiferencia consentida frente a los destinos de Colombia.
Por otro lado pareciera ser que fueran intocables los jueces y magistrados venales, que de manera inexplicable, han hecho caso omiso de sus obligaciones legales y morales a lo largo de más de cincuenta años de terrorismo comunista contra la sociedad colombiana. Por ejemplo, nadie se ha atrevido a denunciar ante las instancias respectivas a aquellos funcionarios de la rama jurisdiccional, cuyos fallos han sido sesgados y proclives al ideario subversivo.
Verbigracia los amañados fallos de Pardo Leal cuando se juzgó la cúpula del Eln en los años sesenta y setenta. O la exoneración al terrorista Jairo Capera del M-19 cuando asesinó a sangre fría unos soldados en el Caquetá; o la mas sesgada de todas las decisiones jurídicas de la historia reciente del país: Navarro, Petro, Patiño, Vera Grave, Bustamante y los demás terroristas del M-19 responsables directos e indirectos del holocausto en el Palacio de Justicia y causantes de todos los aberrantes hechos que de su acción se derivaron, hoy son honorables senadores, distinguidos funcionarios públicos, uno es gobernador, y otro es un columnista moralista.
Mientras tanto quienes salvaron la república del inminente naufragio conexo con la debilidad de carácter e ingobernabilidad de Belisario Betancur, hoy están sindicados ante la picota pública por acusaciones diversas.
Y mucho mas.
Ojalá que este llamado de atención llegue a los directivos de los medios de comunicación, a los decanos de las facultades universitarias, al Presidente de la República, a los honorables congresistas, al Fiscal Iguarán, al Procurador Ordóñez, para que no haya mas congresistas parapolíticos o farcopolíticos, ni brujos en la Fiscalía, ni funcionarios del CTI al servicio de los delincuentes como lo denunció Plinio Apuleyo Mendoza hace unos días en otra columna de este diario.
Pero además para que no se repita el espectáculo circense de ver al Fiscal Iguarán asistir como invitado de honor, a un homenaje a una de las personas investigadas por evidentes implicaciones en la Farcpolítica.
Que se investigue a los implicados en la parapolítica, que sobre ellos caiga sin contemplaciones el peso de la ley, que paguen por los daños causados a Colombia, que reparen a las víctimas y todo lo que la ley obligue a cumplir…. Sin contemplaciones!!!!!, Pero también que ese dinamismo, esa energía abrumadora, ese despliegue de protagonismo mediático y de supuesta eficiencia laboral de jueces y magistrados, vaya lanza en ristre con fortaleza contra las Farc, contra los denunciados por Farcpolítica, contra los integrantes del Partido Comunista Clandestino y el Movimiento Bolivariano infiltrados en el Polo Democrático y los sindicatos.
Tanto el Fiscal, como los magistrados, como los jueces de la república están obligados a entender que la guerra de las Farc, es un proceso revolucionario que pretende la toma del poder para suplantar todo el actual esquema de gobierno, legislación y justicia, por un sistema comunista calcado de Cuba y cofinanciado por la coca y el gobierno de Venezuela.
Las Farc están guerra contra el orden normativo actual. En el hipotético caso que tomaran el poder, no dejarían viva ninguna cabeza contraria a su línea ideológica. Asi son los procesos de la violencia y el terrorismo comunista. Esto significa que hay una agresión en ciernes.
Es hora que todos los funcionarios de la rama jurisdiccional y la Fiscalía, se alejen de la estupidez funcional, que cumplan a cabalidad sus funciones constitucionales, y que en consecuencia, reaccionen y judicialicen a todos los complotados que desde dentro y fuera del país, conspiran contra la institucionalidad, el Estado de Derecho, la soberanía colombiana y el destino de nuestro país.
En este sentido urgen las decisiones de fondo en torno al tema de la Farcpolítica, sin importar quien deba enfrentar cargos ante los tribunales legítimos.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.co.nr
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