Chávez y toda su camarilla se caracterizan por mostrar su solidaridad automática con aquéllos que considera están en la misma acera de sus intereses políticos. No importa cuán pillos o delincuentes sean éstos, ni tampoco cuántas vidas hayan cobrado sus "hazañas".
Un ejemplo de esta solidaridad automática perniciosa del "bolivariano" es la carta aquélla que envió en 1999 al terrorista venezolano Carlos Ilich Ramírez Sánchez, alías El Chacal, donde intenta reivindicarlo como un valeroso revolucionario. Este terrorista paga en una cárcel de Francia dos cadenas perpetuas: una por el asesinato de dos policías, en 1975 en París, y la otra por un triple homicidio. El Chacal tendría abiertos aún cinco sumarios por distintos atentados que cobraron más de 80 víctimas.
Chávez ni siquiera se ha medido para mostrar su respaldo a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y al Ejército de Liberación Nacional (ELN), a las cuales ha catalogado como "verdaderas fuerzas insurgentes que tienen un proyecto político y bolivariano". Es de triste recuerdo, su petitorio en el 2008 a la comunidad internacional para que le dieran beligerancia a estos grupos y los sacaran de la lista de grupos terroristas.
Entre sus amigos "del alma" también se contó al ex dictador de Irak, Saddam Hussein, ejecutado por sus crímenes de lesa humanidad, con quien Chávez se paseó orgulloso por Bagdad hace varios años. Otro ejemplo más doméstico del respaldo incondicional de Chávez a quienes le son afectos, es el que le ha dado a los "pistoleros" de Puente LLaguno. Estos pistoleros son responsables de la emboscada a una marcha pacífica de venezolanos que pedían la renuncia del mandatario el 11 de abril de 2002, y en la cual cayeron víctimas decenas de venezolanos. A pesar de que sus actos vandálicos quedaron grabados para la posteridad, los Pistoleros de Llaguno andan en libertad, y algunos de ellos han sido electos, con el apoyo del partido de Gobierno PSUV, para cargos públicos.
Sin embargo, estos tres hechos se quedan cortos frente al apoyo incondicional que le está dando
Hugo Chávez al presidente de Sudán, Omar al Bashir, luego de que la Corte Penal Internacional (CPI) emitiera en su contra una orden internacional de arresto inmediato y de obligatorio cumplimiento para los países signatarios. El que Venezuela sea uno de esos países signatarios hace aún más inconcebible, que su Presidente, Hugo Chávez, haya manifestado una defensa a ultranza a favor de Al Bashir, en la Cumbre de la Liga Árabe y de los Países de América del Sur realizada esta semana en Doha.


Para algunos analistas, con esta solidaridad para con Al Bashir, Chávez estaría poniendo sus barbas en remojo no vaya a ser que él sea uno de los próximos presidentes en ejercicio que estaría en la lupa de la Corte Penal Internacional. . Disponible en inglés en:
Fuente: http://www.veneconomy.com/ a partir de las 4:00 p.m.